Cosmética peligrosa

Cosmética: ¿perjudicial?



Productos de cosmética convencional, ¿pueden ser perjudiciales?




Los ingredientes de los productos de higiene comerciales pueden resultar perjudiciales. Un 60% de las sustancias que entran en contacto con la piel acaba penetran­do en el cuerpo. Estudios recientes han mostrado que se absorben más toxinas a través de la piel y de la inhalación que a través de los alimentos. Irritaciones cutáneas, asma, reaccio­nes alérgicas, dolores de ca­beza y alteraciones hormonales son al­gunas de las posibles consecuencias de entrar en contacto con sustancias muy usadas como ingredientes de los cosméticos industriales.
El simple hecho de lavarse la cara o el pelo, maquillarse, aplicarse un desodorante o teñirse el pelo se puede convertir en un atentado contra la salud si no se eligen los productos adecuados. Y es que buena parte de la industria cosmética utiliza como ingredientes de sus geles, jabones, perfumes, champús, maquillajes, desodorantes, productos para bebés, dentífricos, espumas de afeitar, etc., sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves, cáncer incluido. Una realidad consentida por las autoridades.
La ley dice claramente que no pueden contener sustancias clasificadas como carcinógenas, mutágenas o tóxicas pero un simple vistazo a las etiquetas -incluso de marcas internacionalmente conocidas y de prestigio- demuestra que las leyes son demasiado flexibles en este caso. Y son cada vez más los expertos que entienden que muchos cosméticos son auténticos venenos, por legales que sean. La excusa de que no son peligrosos se basa en que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades, pero son productos que se utilizan a diario y, por tanto, la cantidad de sustancias perjudiciales que termina entrando en el organismo es elevada. Y luego no se entiende por qué el número de casos de cáncer aumenta en todo el mundo año tras año…
Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido cada mes aparecen más de 600 sustancias químicas nuevas que se añaden a la lista de las 80.000 ya existentes. Y, sin embargo, sólo se ha constatado los efectos que provocan en humanos en menos del 10% de los casos. Es decir, hay controladas menos de 8.000 sustancias y de ellas están permitidas para su uso en cosmética algo más de 6.000, muchas de las cuales causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales e, incluso, cáncer y daños genéticos a futuros bebés.
Una táctica comercial consiste en in­cluir extractos de plantas para darle una apariencia natural al producto. La reali­dad es que de las plantas se encuentran apenas unos miligramos y suelen estar las últimas en una larga lista de ingredien­tes petroquímicos. Existen empresas que realmente usan ingredientes naturales e incluso de cultivo ecológico, co­mo Weleda, Dr. Hauschka, Logona, Lavera, Sante o Naetura. Para diferenciar sus productos llevan el sello BDIH o el Cosmebio. Estos ava­les garantizan que los ingredientes utilizados son naturales y si es posible de cul­tivo ecológico.
Lista de los ingredientes más peligrosos que se deben evitar:

Aceites Minerales

Se trata de sustancias derivadas del petróleo que la industria cosmética utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas de forma que resulte agradable ponerlas sobre la piel. También son uno de los ingredientes principales de los productos para el cabello, las lociones para después del afeitado, los desodorantes, los enjuagues bucales, los aceites para bebés, las pastas de dientes, etc. Su uso industrial resulta muy rentable ya que son aceites que cuesta muy poco obtener. Ademas de ser altamente cancerígenos, como casi todos los derivados del petróleo, estas sustancias cubren la piel con una película plástica que tapa los poros, bloquean la respiración de las células, extraen la humedad de la piel y la sacan a la epidermis de manera que ésta aparece brillante e hidratada. Pero sólo aparentemente porque, en realidad, a causa de esa capa plástica que la recubre, la piel queda incapacitada para cumplir con sus funciones de defensa. Entre otras cosas, impide eliminar toxinas y, como consecuencia, aparecen acné, irritaciones, rojeces y otros desórdenes además de hacer que envejezca prematuramente. De ahí que cuando se dejan de usar estas cremas con aceites minerales la piel aparezca aún más seca y estropeada que cuando se empezaron a usar. Están en casi todas las barras protectoras para labios y esa es la causa, por la que muchas veces nuestros labios se agrietan cada vez más si no seguimos usando la barrita. Figuran bajo las siguientes denominaciones: Mineral oil, Paraffinum, Paraffinum liquidum, Petrolatum, compuestos con las sílabas Paraffin o Petroleum. También son derivados del petróleo las siliconas Silicone quaternium, methylsilanol, dimeticona, y se esconden en nombres como cera microcristalina, ozokerit, ceresin, o vaselina. Pero de entre estos derivados destaca especialmente el Propylene Glycol, un líquido incoloro que forma parte de la composición de multitud de productos cosméticos que ayuda a retener la humedad de la piel y que hace que ésta se perciba al tacto suave y sedosa, pero numerosos estudios lo relacionan con la dermatitis de contacto, de hecho se le considera el principal irritante de la piel, incluso en concentraciones muy bajas, y con algunos trastornos del riñón y el hígado. También puede irritar los ojos, causar trastornos gastrointestinales, náuseas, dolor de cabeza y vómitos, además de afectar al sistema nervioso central. Algunas parafinas pueden almacenarse en el hígado, riñones y gan­glios linfáticos. Además estos aceites minerales pueden estar contaminados con cancerígenos hidro­carburos aromáticos policíclicos.




PEGs

Polyethylenglycol (PEG) y derivados (polyglycol, polisorbato, copoliol…), hacen permeable la piel y facilitan la entrada de sustancias, lo cual es bueno, si se trata de aditivos sanos, pero malo, si son venenosos. Los introducen en las células, cuyas paredes se vuelven más permeables. Son emulgentes, es decir que mezclan los ingredientes grasos y el agua. En productos naturales no se permiten más de 5 PEGs por artículo, pero la cosmética convencional abusa de ellos. Aparte de aparecer como PEG seguidos de un número, que indica su peso molecular, se les reconoce por los sufijos eth: steareth, ceteareth, sodium laureth sulfate (principal ingrediente en jabones, geles y champús).




Sodium lauryl sulfate

No confundir con sodium laureth sulfate. Es el ingre­diente que provoca la espu­ma, un detergente muy irritante, usado en el 90% de los champús, que ha provocado problemas de pigmentación, así como comedones y pérdida de pelo en las partes expuestas en tests con animales. La Cosmetic Ingredients Review la ha calificado de aceptable en productos de uso poco frecuente y sólo en concentraciones inferiores al 1%. Sin embargo se puede encontrar en primeros puestos incluso en dentífricos. Su efecto es tal que, por el simple contacto con la piel, se absorbe y se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro. También afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. De hecho, en los laboratorios se utiliza para inducir mutaciones en bacterias. Al mezclarse con aminas presentes en la fórmula pueden formar­se nitrosaminas, muy canceríge­nas.

Diethanolamine (DEA)

Es un químico extremadamente peligroso. Se trata de una base detergente y espesante que figura en la etiqueta de más de 600 productos cosméticos y para el hogar. Sobre esta sustancia el doctor Samuel Epstin -profesor de Salud Ambiental de la Universidad de Illinois, USA – afirma que, aplicada en repetidas ocasiones sobre la piel de ratas, hace aumentar exponencialmente la incidencia de cánceres de hígado y de riñón. Tras absorberse por la piel se acumula en los órganos, entre ellos el cerebro. Ade­más, como residuo contamina las aguas y es una amenaza para la vida animal. Otras sustancias simila­res son cocamide DEA, lauramide DEA o MEA y trietanolamide (TEA). La Goma Xantana es un agente viscoso que puede estar hecho con fermentaciones de bacterias transgénicas. Otro ingrediente de este ti­po, el carragenato, ha producido cáncer en estudios realizados con animales.

Fragancias artificiales

A pesar de la apa­riencia inocente de los términos perfume o fragancia, tras ellos se esconden enlaces policíclicos de origen petroquímico. Son reproduc­ciones sintéticas de los olores naturales que se han demostrado altamente aler­gizantes. Se acumulan en los tejidos adiposos y en la leche materna. En algunos casos los fa­bricantes incluso añaden el adjetivo natural justificándose con que se tra­ta de copias molecularmente exactas. Son peligrosas, porque la mayoría de ellas contiene elementos que, una vez sobre la piel, influyen el equilibrio hormonal y son sospechosos de causar cáncer. En forma de perfume, desodorante o inhibidores del sudor llegan a la piel, donde el sudor descompone las materias que se acumulan en las células, hasta el punto de que en análisis de leche materna, se llegan a registrar altos contenidos de estas sustancias cancerígenas, tóxicas y sospechosas de generar daños genéticos. El acetyl hexametyl causa daños nerviosos y el tonalide y bromocinnamal son irritantes.

Phenol y Phenyl

Fuertes desinfectantes en la medicina, se utilizan en cosmética como conservantes y colorantes. No son recomendables por ser un tóxico celular, que a largo plazo destruye las paredes celulares. El fenol es un alcohol que se produce mediante la oxidación parcial del benceno lo cual lo convierte en un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel. Puede aparecer como nitrophenol, phenolphthalein, o chlorophenol. En cuanto al fenil, que se incluye a menudo en los cosméticos como N-phenyl-P-Phenylenediamine y Phenylenediamine Sulfate, penetra por la piel, accede al torrente sanguíneo y puede causar problemas hepáticos. Estos alcoholes son incorporados especialmente en los enjuagues bucales. De hecho, algunos contienen más alcohol que la cerveza y el vino con un 21,6% de alcohol. Al enjuagarse la boca el alcohol actúa como solvente y hace a los tejidos más vulnerables a padecer distintas dolencias, incluido el cáncer. Así lo demuestran algunos estudios. Los datos no dejan lugar a duda: los varones que utilizan enjuagues que contienen un 25% de alcohol tienen un 60% más de posibilidades de padecer cáncer de boca o de garganta que quienes no los usan. En el caso de las mujeres ese peligro llega al 90%. También en muchas lacas para el pelo el 95% de su composición la suele constituir el alcohol etílico.

Colorantes

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Conseguir un color permanente y perfecto es uno de los cometidos más difíciles en la química. No sólo sirven para darle un aspecto acaramelado a cremas y geles de baño, sino que son el principal componente en maquillajes, tintes y decolorantes. Muchos de ellos han demostrado -al menos en animales- ser altamente cancerígenos y alterar las moléculas de ADN. Los componentes con las sílabas anilin, anilid, como en acetanilid, delatan un colorante altamente cancerígeno y tóxico. Algunos agentes colorantes tienen una estructura molecular tan complicada, que se les han dado iniciales o nombres fáciles para simplificar su denominación, como HC orange 3, acid Red 73, pigment Green 7 o solvent black 3. Todos ellos esconden sustancias altamente cancerígenas.




Sustancias halogenorgánicas

Causan alérgias, son sospechosas de causar cáncer, y suponen una grave contaminación del medioambiente por no ser biodegradables. Se trata de combinaciones de cloro, bromo y yodo como aluminium chlorhydrate, methyldibromo glutaronitrile, iodopropynyl las peligrosas sílabas cloro, bromo, yodo no se deben confundir con chlorid, bromid, iodid, que suelen ser componentes inocuos de sales.
El aluminio es otro elemento sobre el que también hay sospechas fundadas acerca de su toxicidad. Este metal puede favorecer enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como el Alzheimer. Destaca el hecho de que en las autopsias realizadas a pacientes que padecían esa enfermedad se encontraran en sus cerebros grandes concentraciones de aluminio. Además se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel, de ahí que los cosméticos que lo contienen sean una fuente de contaminación. El aluminio -en sus distintas formas- puede encontrarse en cremas hidratantes, pintalabios, desodorantes, etc. En forma de aluminium chlorhydrate o sulphate está presente en la mayoría de los antitranspirantes del mercado. Su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor, pero también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los brazos. Tal es la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentren precisamente donde se encuentran esas glándulas. Efectos similares los provocan los parabenos, sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizadas en multitud de productos. Estas sustancias pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos -en cualquiera de sus formas como methylparaben, ethylparaben, buthylparaben y propylparaben- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en la piel y en más del 70% de los que se enjuagan.
Una investigación re­alizada en la Universidad de Reading, Inglaterra, encontró parabenes en muestras de tumores de mama. El caso de los desodorantes se considera especialmente preocupante porque se apli­can muy cerca de las glándulas mama­rias. Los parabenes no se han prohibido porque todavía no se ha demostrado que sean los causantes del cáncer. Es posible que se acumulen en las células cancerígenas después de que hayan iniciado su crecimiento.

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