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Conducta agresiva



Conducta agresiva en los niños: qué hacer si mi hijo pega?




“No”, le dices a tu hijo, “No puedes comerte una galleta ahora, porque la cena está casi lista.” A continuación le das la espalda para seguir con los preparativos de la cena – y de repente notas que tu pequeño ángel te da un puñetazo en la cadera. ¿Qué debes hacer?
O tal vez no eres tú la víctima, que es casi peor. Imagínate a los hijos de tus invitados jugando con los tuyos, cuando tu dulce princesa de dos años de edad sin previo aviso agarra un bonito camión verde y golpea a otro niño en la cabeza con él. ¿Y ahora qué?
La mayoría de los padres nos sentimos muy molestos cuando nuestros niños recurren a las conductas agresivas: golpear, morder, patear con el aparente fin de herir a otras personas.
Esto es lo que necesitas saber para ayudar a tus hijos pasar sin daños colaterales por esa etapa:

Todos los niños lo hacen

Lo primero del todo, el comportamiento agresivo es muy típico en ciertas edades, no es el problema de tus hijos solo, la gran mayoría de los niños pequeños a veces arremeten de esta manera contra los demás. He aquí por qué: los niños pequeños son criaturas emocionales, se enfadan o se frustran fácilmente, y tienen todavía muy pocas herramientas para lidiar con esas situaciones. Puede que no sean capaces de expresar sus sentimientos con palabras, o no tienen la capacidad suficiente de razonamiento para pensar en otras soluciones. Son niños! Así que recurren a lo que más a mano tienen, a la agresividad física.
Los niños pequeños no son empáticos, no entienden que otras personas tienen sentimientos igual que ellos, y que les duele cuando se les agrede físicamente. Por supuesto que les dirás que eso no se hace, y pedirás que lo repitan contigo, y lo harán – pero la realidad es que no lo van a entender del todo. Para ellos, golpearte a ti no es muy diferente a golpear una mesa – solo que tú emitirás un “ay!”, y la mesa no.

Mantén la calma

Tu niño pequeño, emocional y agresivo, depende de ti para calmarse y descubrir otras soluciones más efectivas. Para ayudarle, antes que nada necesitas mantener el control sobre tus propias emociones. Si te muerde o te golpea, trata de respirar profundamente y cuenta hasta diez si es necesario, antes de responder. Que te ataque tu propio hijo puede resultar frustrante para cualquiera!




Muestra el comportamiento que deseas ver

Los niños pequeños puede que no entiendan lo que dices, pero seguro que van a copiar lo que haces. Así que te toca hacer un esfuerzo para ser un buen modelo a seguir. Si tu respuesta a la agresividad de tu hijo es pegarlo, eso es lo que aprenderá. Si estás viendo un comportamiento agresivo y lo quieres corregir, trata de establecer el contacto visual y dile: “Eso me dolió. No se pega. Te sientes mal porque quieres una galleta y no puedes comerla ahora. Entiendo que estás enfadado, pero no puedes pegar a los demás”.



Qué hacer si mi hijo pega a otros niños?

YoGuapa.com página para mujerSi es otro niño que ha sido perjudicado, centra tu atención en él. Le puedes decir a tu hijo algo como: “Eso le dolió a Pedro. Tengo que consolarlo”. Una vez que las lágrimas de Pedro se hayan secado, puedes volver a tu niño y decirle:”No se pega. Eso le dolió a Pedro”. Dependiendo de la edad del niño, puedes razonar con él para ver cuál era el problema que ha desencadenado los golpes.
Si tu hijo tiene capacidad suficiente, la línea de “explícalo con tus propias palabras” puede ser muy eficaz, tanto para la comprensión del conflicto por el niño, como para el desarrollo de su capacidad de expresarse.
En algunos casos, si tu hijo está muy enfadado o los ataques se repiten, tendrás que sacarlo de la situación. Lo ideal sería que te puedas sentar con él – o cerca de él, si de lo contrario te va a atacar – mientras vaya recobrando la calma, y habléis tranquilamente de lo que ha pasado. Pero si tienes otros niños que supervisar, busca para él un lugar donde esté separado de los demás niños, pero a la vez suficientemente cerca de ti para poder seguir dándole el apoyo emocional que necesite.
Anticípate a las manifestaciones de conducta agresiva – un niño que tiene hambre o está cansado, o que haya estado en una situación de estrés (como tener que sentarse tranquilamente en un restaurante, por ejemplo, o una visita al médico) es más probable que responda agresivamente a la primera situación frustrante que se presente. Lleva unas galletas a mano y trata de planificar actividades tranquilas para cuando sabes que tu hijo estará cansado.
Intensifica la actividad física de tu hijo. Los niños pequeños para su correcto desarrollo necesitan correr, trepar, y quemar energía. Cuanta más actividad física tenga durante el día, menos conducta agresiva presentará.

Lo que le tienes que transmitir a tu hijo es un mensaje simple: no se pega, no se muerde, no se dan patadas, porque esas cosas duelen a las personas. Entender realmente este mensaje llevará su tiempo a tu hijo, y aún más tiempo pasará antes de que consiga actuar en consecuencia.
Mientras tanto, se un ejemplo de calma para tu hijo, no respondas con agresividad a sus conductas agresivas y ármate de paciencia porque tu hijo tendrá que recorrer un largo camino antes de que abandone las conductas agresivas y empiece a reaccionar de forma más apropiada a la hora de hacer frente a las situaciones frustrantes para él.




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